Sociales

Guardianas del Ekatón: Partería Pemón y el arte sagrado de salvaguardar la vida en la Gran Sabana

En el abrazo monumental de la Gran Sabana venezolana, donde la presencia de los tepuyes esculpe el horizonte y la tierra conserva el eco de tiempos primigenios, traer una vida al mundo excede con frecuencia las fronteras de un procedimiento clínico. En el territorio del Pueblo Pemón, el nacimiento constituye un acto sagrado que entrelaza la anatomía humana, el aliento de los ríos, la oración ancestral y la protección colectiva del ecosistema.

Bajo la consigna establecida por las Naciones Unidas para este año, “Honrar a las parteras indígenas: salvaguardar la vida y el bienestar”, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) reconoce y reivindica la partería tradicional no como un vestigio del pasado, sino como una manifestación viva de los sistemas de conocimiento indígena. Estos sistemas son redes complejas que garantizan la gobernanza territorial, la conservación de la biodiversidad, la soberanía alimentaria y la transmisión intergeneracional del saber.

A nivel global, existen alrededor de 476 millones de personas indígenas viviendo a lo largo de 90 países. Los territorios indígenas abarcan el 28 % de la superficie del planeta y resguardan el 11 % de los bosques del mundo, actuando como guardianes fundamentales de la mayor parte de la biodiversidad marina y terrestre.

Asimismo, sus sistemas alimentarios tradicionales destacan por elevados niveles de autosuficiencia, siendo capaces de generar entre el 50 % y el 80 % de sus alimentos y recursos medicinales. En ese entramado, la partería indígena se consolida como una expresión fundamental de resiliencia que fortalece la identidad cultural, dinamiza la medicina botánica y garantiza la continuidad del bienestar comunitario.

Para comprender el valor de esta práctica ancestral, es preciso adentrarse en la filosofía del Pueblo Pemón, donde la salud representa el estado de equilibrio dinámico entre la persona, la comunidad y la naturaleza. En su cosmovisión, el cuerpo (Esak) y la sustancia material (Pun) constituyen la estructura física donde mora la energía vital (Meruntö), una fuerza cósmica que emana del sol (Wei) y fluye a través de la vegetación, los cauces de agua y la tierra.

En este maravilloso universo Pemón, los seres humanos, los ríos, los bosques y la fauna comparten un mismo principio sagrado: poseen un alma (Ekatón) y se encuentran bajo la tutela de entidades protectoras conocidas como Potorí. Bajo esta visión, la partera tradicional no actúa únicamente como comadrona, sino como guardiana del equilibrio territorial, encargada de armonizar la llegada del recién nacido con las fuerzas espirituales y ecológicas de la sabana.

El encuentro de dos ciencias en Santa Cruz de Mapaurí

La transmisión oral de esta sabiduría se estructura mediante la convivencia y la práctica compartida con los sabios de la comunidad. Un testimonio paradigmático de este diálogo de saberes ocurre en la comunidad de Santa Cruz de Mapaurí con la historia de Leonard Loyola, Capitán comunal y médico cirujano de formación universitaria.

Tras años de formación clínica en las aulas académicas, Loyola regresó a su territorio convencido de la preeminencia del protocolo hospitalario. Sin embargo, un parto en posición podálica —donde el feto orientaba sus extremidades inferiores hacia el canal de parto— desafió sus certezas. Mientras los manuales científicos recomendaban un traslado quirúrgico de urgencia, su abuela, sabia partera del pueblo Pemón, asumió el proceso.

“Llegó mi abuela y me dijo: ‘Hay un parto ahí’. La tocó, hizo una maniobra y me preguntó: ‘¿Qué vas a hacer?’ Le dije que había que sacarla al hospital. Ella arrugó la cara, agarró un agua, fue para afuera y oró invocando la naturaleza (Tarén). Empezó a echar el agua encima del abdomen y, en mis propios ojos, el bebé giró en forma de reloj y cayó en su canal de parto. Me dijo: ‘Todo tuyo. Siete años estudiaste, no tienes experiencia en todo y ahora tienes que aprender conmigo’”.

Esta práctica apela simbólica y empíricamente a la agilidad de los peces que surcan los ríos para estimular el movimiento armónico en el vientre materno. La experiencia demostró que la biomedicina occidental y la sabiduría ancestral no son sistemas antagónicos, sino conocimientos complementarios que, al interactuar con respeto, potencian la protección de la vida.

Gobernanza territorial, bosques y salud pública intercultural

La partería no ocurre de manera aislada. Se sostiene sobre estructuras consolidadas de gobernanza comunitaria regidas por las Capitanías (Epuru) y el Consejo de Ancianos y Ancianas, así como en la aplicación del Consentimiento Libre, Previo e Informado (CLPI).

Cuando los bosques sufren degradación o los territorios son fragmentados por actividades extractivas, se altera el ecosistema y así mismo, se destruyen los huertos medicinales, se pierden las plantas sagradas empleadas durante el parto y se interrumpe la transmisión oral del saber. Por esta razón, la FAO enfatiza que defender el territorio indígena es defender la matriz natural y cultural donde nacen y se nutren las futuras generaciones.

Proteger y honrar a las parteras indígenas implica reconocer sus saberes como tecnologías sociales y ambientales legítimas. Superar las barreras de discriminación en los sistemas públicos de salud requiere construir modelos sanitarios interculturales que valoren la partería tradicional y garanticen los derechos territoriales de los pueblos originarios.

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