Operation Blessing y el reto de preparar más de 3 mil comidas a diario para los afectados por los terremotos en Venezuela
La organización de ayuda humanitaria Operation Blessing se desplegó en Venezuela desde el 27 de junio, tres días después de los devastadores terremotos que afectaron el norte del país. A dos semanas del evento natural su trabajo continúa con la preparación de más de 3 mil comidas diarias para la distribución en las zonas de Caracas y La Guaira que más lo necesitan.
Daniel Castro, gerente de despliegue internacional de Operation Blessing, explicó que al país llegó inicialmente un equipo de 10 personas para hacer una evaluación de las necesidades inmediatas en la zona de desastre. Con la finalidad de evitar inconvenientes, la organización se presentó ante las autoridades nacionales para tramitar los salvoconductos necesarios.
“Nuestro principal enfoque desde que llegamos fue asegurar un espacio que cumpliera con las necesidades mínimas para la elaboración de alimentos en grandes cantidades y establecer una red de distribución para que esas comidas llegaran a las personas correctas, tanto grupos de búsqueda y rescate, como a familiares de los desaparecidos y quienes quedaron sin vivienda”, expresó Castro en entrevista para El Diario.
Al día siguiente pudieron instalarse en una cocina industrial, cuyo propietario alquilaba antes de los terremotos y dispuso para esta operación, cuatro días después lograron establecerse en una segunda cocina, con las que han alcanzado a preparar en promedio de 3.500 a 4.000 comidas diarias para quienes las necesiten. Castro señaló que tiene la intención de subir la cifra a 5.000, debido a las necesidades de la población afectada por los terremotos.
La organización de ayuda humanitaria Operation Blessing se desplegó en Venezuela desde el 27 de junio, tres días después de los devastadores terremotos que afectaron el norte del país. A dos semanas del evento natural su trabajo continúa con la preparación de más de 3 mil comidas diarias para la distribución en las zonas de Caracas y La Guaira que más lo necesitan.

“Algo que nos sorprendió al trabajar aquí es el sentido de comunidad que hay en Venezuela y la forma en que el pueblo se ha unificado, incluso a ayudar a los equipos de respuesta internacional”, comentó Castro, quien es de Costa Rica, pero trabaja con la ONG estadounidense desde hace aproximadamente 10 años.
De hecho, a la iniciativa se han sumado colaboradores venezolanos que desde el primer día se mostraron dispuestos a cocinar, empacar o distribuir. Entre ellos y los extranjeros suman un promedio de entre 50 y 100 voluntarios diariamente para la elaboración de las comidas.
Otro aporte importante fue el de las personas y grupos que se sumaron a la distribución de las comidas con sus vehículos, esto les ha permitido llegar a lugares más alejados de sus cocinas.
Trabajar en cooperación
El gerente de despliegue internacional de Operation Blessing insistió en que la devastación de los terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5 dejó a muchísimas personas con distintas necesidades, por lo que destacó la importancia de la cooperación entre diversos actores durante y después de la emergencia.
“Definitivamente que hay muchísima colaboración y sinergia. Nuestra organización, por ejemplo, no se dedica a la parte de búsqueda y rescate de víctimas y no tenemos equipo para esto. Entonces, lo que hemos hecho es justamente brindarles apoyo a esos equipos de búsqueda y rescate que no necesariamente tienen los recursos para mantener alimentados a sus colaboradores. Muchas veces son iniciativas un poco más limitadas en cuanto a esa parte de recursos y, si nosotros podemos, vamos a cubrir esa brecha y es lo que hemos estado haciendo”, indicó.
Al llegar a las zonas más afectadas, los colaboradores de Operation Blessing buscan principalmente a quienes realizan labores de búsqueda y rescate para tener una noción de cuántas personas necesitan alimento y establecer un contacto que les permita confirmar si en los días posteriores requerirán comidas preparadas. El esquema de distribución se amplió hasta los centros de acopio y refugios temporales en Caracas y La Guaira.
Aclaró que la necesidad de alimentos no ha bajado, sino que se ha trasladado a otros lugares. En los edificios que colapsaron, pero que ya no tienen misiones de rescate ya no se necesita la misma cantidad de comidas, pero la demanda aumentó en los campamentos y refugios temporales en Caracas.
Con información eldiario.com
