Claves médicas para proteger la piel del paciente oncológico que recibe radioterapia
El autocuidado y el acompañamiento profesional son fundamentales para mitigar los efectos secundarios, garantizar el bienestar integral y mejorar la calidad de vida durante el tratamiento
Enfrentar un tratamiento de radioterapia representa un desafío tanto para el organismo como para las emociones del paciente oncológico. Aunque este procedimiento es crucial para combatir las células tumorales, su impacto en la piel tratada suele generar reacciones adversas molestas. Ante esta realidad, los especialistas recuerdan que el autocuidado no altera la efectividad del rayo sobre el tumor, pero sí marca una diferencia sustancial en la prevención y control de lesiones cutáneas.
La doctora Leidy Parra, dermatóloga de la Clínica de Prevención de la Sociedad Anticancerosa de Venezuela (SAV), señaló que, en el caso de la piel, es indispensable que quienes requieran radioterapia cuenten con cuidados especiales antes, durante y después de sus sesiones de tratamiento con el fin de evitar efectos colaterales severos.
Pautas fundamentales para blindar la barrera epidérmica
De acuerdo con la especialista, dentro de las funciones de la piel tenemos que es una barrera física protectora frente a microorganismos e impurezas ambientales, gracias a la melanina contenida en ella nos protege de los rayos UV, asimismo evita la deshidratación impidiendo que los líquidos internos se evaporen con facilidad. Tomando en cuenta que el cuerpo humano está compuesto en un 60% por agua. “Se recomienda beber líquidos en abundancia y aplicar cremas que mantengan la elasticidad de la barrera epidérmica. Estas acciones ayudan a prevenir la aparición de lesiones graves y facilitan la posterior recuperación de los tejidos afectados”, explicó.
Para la higiene diaria, la doctora Parra enfatizó la necesidad de eliminar por completo el uso de jabones convencionales que contengan parabenos:
· Sustituirlos por productos tipo syndet: Porque limpian profundamente sin irritar la piel sensibilizada. “Este cambio previene que sustancias nocivas penetren en una dermis que ya se encuentra debilitada por la radiación, mencionó la experta.
· Fotoprotección rigurosa: La piel bajo radioterapia se vuelve altamente fotosensible. Por ello, es obligatorio el uso de bloqueadores solares con un factor de protección solar (FPS) de 50 o superior. “La exposición a los rayos UV sin estos productos puede causar quemaduras severas. Su aplicación debe ser constante para evitar que la radiación solar perjudique aún más el ADN celular”, destacó.
· Fórmulas reparadoras: Se aconseja incorporar cremas especializadas ricas en pantenol, altamente efectivas para reparar las pieles irradiadas y disminuir el riesgo de secuelas crónicas. Estos artículos calman síntomas frecuentes como la sensación urente, el ardor o la aparición de placas eritemato-descamativas en la zona tratada.
En cuanto a la vestimenta, se sugiere recurrir a medios físicos de protección: prendas de colores oscuros y holgadas, preferiblemente de manga larga y pantalones que cubran el cuerpo, complementados con sombreros para evitar el contacto directo del sol con las zonas radiadas. Estas medidas reducen el eritema y la inflamación post-sesión, indicó la especialista.
Nutrición y abordaje multidisciplinario
Asimismo, la dermatóloga resaltó que la alimentación ejerce un rol preventivo clave en los pacientes que reciben radioterapia. Una nutrición rica en agua y baja en productos procesados fortalece al organismo frente a la agresividad del tratamiento. En este sentido, destacó la importancia de seguir una dieta balanceada que excluya totalmente cualquier fuente de azúcar refinada, considerada tradicionalmente en los planes nutricionales oncológicos como un combustible que favorece el entorno metabólico de las células cancerígenas.
Equipo multidisciplinario
Finalmente, la doctora aseguró que el acompañamiento de un equipo multidisciplinario, compuesto por oncólogos, dermatólogos y otros especialistas, es fundamental para garantizar el bienestar tanto físico como emocional del paciente. Esta sinergia médica asegura que la persona reciba la medicación y educación integral oportunas ante cualquier lesión cutánea o sistémica.
Comprometida con la salud del país, la Clínica de Prevención de la SAV cuenta con un selecto grupo de especialistas en constante capacitación, orientados a brindar el mejor abordaje terapéutico y una atención integral a los pacientes que atraviesan tratamientos de radioterapia.
Para más información, se puede visitar el sitio web de la SAV: www.sociedadanticancerosa.org/ o seguirlos en Instagram @sociedadanticancerosavzla; X @SAnticancerosa; y en Facebook, Sociedad Anticancerosa de Venezuela-SAV.
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