Mundo Diplomático

El mundo no está cumpliendo sus compromisos con la naturaleza

El esfuerzo colectivo para salvar la naturaleza es insuficiente. Esa es la conclusión principal del primer informe oficial sobre el plan mundial para detener y revertir la pérdida de biodiversidad.

El Informe Global es el primer intento de evaluar hasta qué punto los gobiernos han avanzado en el cumplimiento de los objetivos que acordaron hace casi cuatro años en el Marco Mundial para la Biodiversidad. Ningún objetivo muestra una trayectoria totalmente positiva.

Los compromisos nacionales elevarían la superficie de tierras y aguas protegidas hasta aproximadamente 23 % para 2030, por debajo del objetivo de 30 %. Por su parte, la financiación destinada a la biodiversidad (186 000 millones de dólares movilizados entre 2020 y 2023) sigue estando muy por debajo del objetivo anual de 200 000 millones de dólares fijado para 2030.

“Se han logrado avances, pero no vamos por buen camino para alcanzar los objetivos”, declaró Cristina Eghenter, experta en políticas de gobernanza global del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF). Señaló que los problemas fundamentales son la falta de capacidad de ejecución y la escasa ambición a nivel nacional.

Estas conclusiones llegan en un momento crucial.

En octubre, los negociadores se reunirán en Ereván, la capital de Armenia, en la 17 Conferencia de las Partes (COP17), la cumbre de las Naciones Unidas sobre biodiversidad, con el objetivo de convertir este diagnóstico en un cambio de rumbo.

“La COP17 debe considerarse una conferencia sobre la aplicación”, afirmó Astrid Schomaker, secretaria ejecutiva del Convenio sobre la Diversidad Biológica.

Armenia ya ha señalado dónde quiere que se centre la atención. “Actuar por la naturaleza” es el lema de la conferencia.

Avances, pero insuficientes

El Marco Mundial para la Diversidad Biológica se adoptó en la COP15 de 2022 como sucesor de las Metas de Aichi, que expiraron en 2020 sin haberse cumplido prácticamente en absoluto.

En conjunto, incluye 23 objetivos que deben alcanzarse para 2030 y cuatro metas menos específicas para 2050. El marco amplía la responsabilidad más allá de los gobiernos. Integra al sector privado, la sociedad civil y los pueblos indígenas en el proceso de consecución de los objetivos.

La magnitud del problema al que pretende hacer frente es abrumadora. La última evaluación exhaustiva, realizada en 2019, reveló que una cuarta parte de las especies evaluadas se encontraban en peligro de extinción, y que las especies estaban desapareciendo entre decenas y cientos de veces más rápido que la media histórica.

Las evaluaciones de seguimiento a menor escala realizadas desde entonces no han encontrado indicios de que el declive se esté desacelerando.

“Lo que se necesita es una transformación: cambiar los sistemas de gobernanza, conservación y económicos”, declaró Alejandra Duarte, responsable de políticas de Women4Biodiversity. “Eso no se está logrando al ritmo necesario para alcanzar la ambición de los objetivos para 2030 y 2050”, afirmó.

El Informe Global se basó en informes nacionales de 129 países, más de 3700 objetivos nacionales y aportes de empresas, oenegés y otros actores no estatales. Describe un impulso y un compromiso “sin precedentes” en torno al marco, pero constata que los avances “aún no se están produciendo al ritmo ni a la escala necesarios”.

La tendencia es similar en las 23 metas. Los objetivos tradicionales, más fáciles de cuantificar —áreas protegidas, conservación de especies, restauración de ecosistemas— acaparan la mayor atención a nivel nacional y reciben las evaluaciones más positivas.

Por el contrario, las metas relacionadas con la gobernanza, las subvenciones, la integración de la biodiversidad en otros sectores y la financiación son las que más se quedan atrás.

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