Espectáculos

Saga es una banda setentosa que tiene la energía de una nueva

Por: Eduardo Chapellín

Más de cuatro mil almas entre muchos adultos contemporáneos y veinteañeros cantaron casi a coro las piezas de la banda canadiense Saga, que catorce años después volvió a Caracas, esta vez a la Concha Acústica de Bello Monte.

Previo a las estrellas, hubo una ronda de música rockera sesentosa, gracias a Julio César III Venegas como Dj especialista de la época. Calentó bien los motores para lo que venía.

Por casi dos horas, este quinteto de rock progresivo ofreció una noche inolvidable. Y la gente enseguida se conectó con los experimentados músicos, no sólo cantando sus archiconocidos temas, sino porque la banda siempre buscó interactuar con los presentes, en especial Michael Sadler, vocalista, guitarra, bajo y sintetizadores.

“Queremos a cielo abierto queremos conectar con viejos y nuevos fanáticos y que se vayan con una sonrisa”, recalcó Sadler en rueda de prensa realizada una noche antes.

En inglés o con frases en un español machucado como “¡Gracias, mis amigos!”, “¡Gracias, Venezuela!”, “¡Cómo se sienten!”; o el pedir palmas o que corearan ciertas canciones, logró que la mayoría tuviera la adrenalina arriba de principio a fin.  

Como algo poco común en los shows en el país, la fiesta empezó a las 8:10 pm (estaba pautado a las ocho de la noche) con Ice nice y que de entrada alborotó a damas y caballeros. Y algo que llamó la atención de esta agrupación conformada en 1977, es la energía que tiene, a pesar que cuatro de sus integrantes pasan los setenta años. Parecía que no habían pasado quince años de su última venida a Caracas.

Para ser honestos, cuando interpretaron tres piezas después del consabido coro de “¡Otra!¡Otra!”, parecían haber tomado un segundo aire para el remate espectacular de una noche donde interpretaron 19 piezas de su extenso repertorio, entre ellas It never ends, Days like these, Amnesia y Tired world. Eso sí, los asistentes cantaron con intensidad Don’t be late, Wind him up y You’re not alone.

CUMPLIERON

De verdad que cumplieron el siempre eléctrico Sadler, el guitarrista Ian Crichton, un virtuoso Jim Chrichton en el teclado, aparte de cantar solo dos temas de los presentados; la batería siempre oportuna de Mike Thorn (por cierto, tuvo un solo de batería espectacular); y un Dusty Chesterfield, joven que mostró sus dotes musicales con el bajo y teclado.

A la hora de bajar el telón, se tomaron una foto (el infaltable “selfie”) con el público de fondo. También Michael y Jim aparecieron con camisetas de Leones de Caracas y Navegantes de Magallanes; pero lo más emocionante fue cuando alzaron la bandera de Venezuela. Una prueba de la conexión que tiene esta banda con nuestro país.

Como se citó, tuvieron una rueda de prensa un día antes en un restaurante de comida española, pero tuvieron que traerle arepas que es lo que querían degustar.  

Como al final cumplieron, hubo “muchas sorpresas. Vamos a hacer un recorrido musical, canciones clásicas y algunas que tenemos tiempo sin tocar. Siempre es grato venir a Venezuela, tocar en Caracas”.

Saga es considerada como una de las bandas de rock progresivo más importantes desde hace años,  el baterista Mike Thorne  acotó:  “Con algunos altos y bajos, al igual que nosotros, nos hemos mantenido con nuestra esencia. Han surgido nuevos rostros y también algunos trabajos interesantes. En lo particular prefiero temas que no son comerciales, sino aquellos que dejan algo”.

Thorne además precisó que aparte de la caravana de seguidos que tienen desde hace años “también queremos conectar (algo que lograron) con las nuevas generaciones; porque la buena música es atemporal y no tiene límite”.

En 2017, intentaron retirarse, pero volvieron al poco tiempo. Sadler aclaró que deseaban tener un receso, “pero fueron los fanáticos quienes no nos dejaron. Comenzaron a pedirnos que regresáramos; que no dejáramos de tocar y de hacer música. Todas esas muestras de cariño fueron algo avasallante, lo cual nos hizo replantearnos, tres años después, la posibilidad de volver. Y aquí estamos”.

Y en Caracas demostraron que ese retorno era justo y necesario, porque de verdad que muchas bandas desearían tener esa energía que transmiten

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