Deporte

Jesús Rumbol: de trabajar en un almacén a despuntar en el béisbol profesional

José Ángel Rodríguez | Prensa LMBP

En el invierno de 2021 Jesús Rumbol cumplía labores de obrero en un almacén. Durante un año se encargó de descargar los contenedores que llegaban, y con cada material que despachaba, también se desmoronaba su anhelo de infancia: ser beisbolista profesional.

Para ese entonces, ya contaba con 23 años de edad. Luis García, lanzador derecho, firmó su primer contrato poco antes de cumplir los 21 calendarios. ¿Pero a los 23? Resultaba casi una utopía pensar que a Rumbol, un muchacho oriundo de Mariara, también pitcher diestro, alguien le diera una oportunidad.

Fue entonces cuando la Liga Mayor de Béisbol Profesional realizó el Draft 2022 para escoger a los peloteros que reforzarían a los ocho equipos en la segunda edición del circuito. Si se busca el nombre del carabobeño, no se encontrará, porque una confusión administrativa le inscribió como “José Rumbos”. Hoy nadie duda de su nombre.

Luego de una primera campaña en la LMBP con Guerreros (en la anterior zafra del Caribe y hoy de Lara), donde dejó sólida efectividad de 2.51 en 14 entradas y un tercio, Rumbol logró su primer triunfo en la pelota rentada el sábado, y pocas horas después, se anunció su firma con Bravos de Margarita en la Liga Venezolana de Béisbol Profesional.

“Esas horas fueron muy importantes para mi carrera, pero aún más para mi vida porque me inspira que mi familia se sienta orgullosa de mí”, dijo a LMBP.net el serpentinero, sobre cómo vivió el reciente fin de semana, que marcó un antes y un después en su hoja de ruta. “Es una oportunidad muy importante la que me dio Bravos de Margarita, tengo muchas ganas de aprovecharla. Daré el máximo de mí en el terreno de juego”.

Su repertorio de pitcheos está compuesto por cinco envíos: slider, cambio de velocidad, curva, sinker y una recta que oscila entre las 93 y 95 millas por hora, su carta de presentación. Esa bola rápida camina con constancia a 94 mph.

“Rumbol es un muchacho con un excelente brazo. Abre ojos por lo rápido que es, pudiera incluso llamar la atención en Estados Unidos”, opinó Carlos “El Toro” Zambrano, coach de pitcheo de los larenses en el presente ruedo. “Yo no considero que le haga falta algo para tener éxito también en la LVBP. Sólo debe mentalizarse a meter mano (esforzarse) cada vez que tenga la oportunidad de montarse en la lomita”.

El nuevo tirador de los insulares, no huye del recuerdo de aquellos años alejado de los terrenos, cuando cayó a un foso, en el que por momentos pensó no iba a salir.

“Caí en una depresión, me decepcioné del deporte”, admitió. “Fue muy difícil. Por eso, la firma con Bravos fue tan emocionante. Mi mamá lloró de felicidad, que era uno de mis deseos. Nunca me rendí”.

Fue tal el desarrollo de Rumbol durante los recientes 12 meses, que desde el inicio del certamen 2023 con los bélicos, ha sido alternado en el rol de cerrador con el experimentado Rómulo Sánchez. Salvó su primer juego el 17 de mayo, ante Líderes de Miranda. Además, entre el 24 de mayo y el 4 de junio, no permitió carreras en 7.1 capítulos, divididos en ocho apariciones.

Cuando se le consulta al instructor Zambrano, uno de los cinco mejores abridores venezolanos en la historia de las Grandes Ligas, sobré qué aspecto debe optimizar Rumbol para seguir obteniendo oportunidades, su enfoque apunta más hacia la actitud, que a la aptitud.

Nadie salió siendo Greg Maddux, Johan Santana o Pedro Martínez. Ellos desde un principio fueron Pedro Martínez, el muchacho del barrio; Johan Santana, el chamito de Tovar, como cualquier otro. Tuvieron que trabajar fuerte, incluyéndome a mí, un chamo normal de Puerto Cabello, pero con aspiraciones, y tuve la oportunidad de llegar a Grandes Ligas”, glosó el técnico. “Él tiene una oportunidad muy grande ahorita, está joven y tiene un tren, está en sus manos montarse”.

Rumbol supo dejar atrás las limitaciones por una estatura no superior a los 1.75 metros que, de alguna forma asegura le impidieron desarrollarse como jugador de cuadro o jardinero. También superó la poca suerte en su paso por los montículos de la academia de Melvin Mora, aquel que descubrió a García antes de su salto a la Gran Carpa con los Astros de Houston.

“Mi mayor deseo siempre fue pertenecer a un equipo de Grandes Ligas, si se me da la oportunidad, es lo que siempre le he pedido a Dios”, confesó Rumbol. “Pero por ahora me gustaría mantenerme siempre en el deporte, jugando béisbol”.

Los salvavidas a veces tienen forma de pelota.

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