Arte y Cultura

Nueva versión de «El pez que fuma» nos representará en los Goya 2027

Por: Eduardo Chapellín

¿Quien dijo que los «remakes» no pueden ser buenos?.

Si se realiza un trabajo inteligente, se puede hacer una obra interesante y distinta, sin perder la esencia de la historia original. De ahí que la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas de Venezuela oficializó la designación de su abanderada para la máxima fiesta del séptimo arte en la península ibérica. Se trata del celebérrimo largometraje El pez que fuma, original de Román Chalbaud en 1977, pero con una  nueva versión cinematográfica, dirigida por Luis Fernández, la cual fue elegida por esta institución gremial para  los Premios Goya 2027.

Se trata de una reinterpretación o nueva versión del clásico de Román Chalbaud. La trama entrelaza el rodaje de un equipo de cine con la emblemática historia ambientada a partir del 1 de enero de 1976 (día de la nacionalización del petróleo) en el famoso burdel «El Pez que Fuma», que existió de verdad en La Guaira, donde sus personajes viven pasiones y tensiones de poder bajo el liderazgo de «La Garza».

La obra audiovisual está bajo la batuta del también actor Fernández y cuenta con los roles protagónicos de la reconocida actriz Mimí Lazo (La Garza) y el actor español Fran Berenguer. La nómina actoral se engalana además, con la participación de José Torres, quien en pleno rodaje el año pasado arribó a un siglo de existencia. 

Debemos destacar que Fernández logró sacarle lo máximo a su elenco, sobre todo a Jorge Reyes y Rafael Romero, actores que estaban encasillados en roles que se repetían mucho, pero aquí mostraron argumentos actorales convincentes. Y uno que sorprende es Hugo Carregal, a quien conocimos como cantante en sus inicios en Venezuela, pero que se transformó en un eficiente productor televisivo. En el papel que realiza en esta cinta muestra un desparpajo y una naturalidad que atrapan en cada escena.

En cuanto a las damas, sobradas están Claudia Rojas y Karina Velásquez, esta última en un rol de productora enigmática, que sabe más de lo que dice (aunque en el cine y la televisión, la producción sabe más hasta que los directores). En general, la dirección actoral está bien realizada en cada uno de los personajes, sean pequeños o de gran presencia. Quizás el que menos nos convenció fue el del español Fran Berenguer, que se veía muy «muñequito de torta» en ciertas escenas.

Respecto al guión, da para muchas discusiones, en especial para los puristas, pero esta es una versión libre y consideramos que Fernández acertó en ese hacer cine dentro del cine. Luces, escenografía, vestuario y sonido muestran gran calidad, a pesar de que el presupuesto no era el de una producción de Hollywood o Europa.

Según nota de prensa institucional , «el largometraje destaca por su naturaleza de coproducción binacional entre Venezuela y España, una alianza estratégica que unificó el talento de profesionales de ambas naciones tanto delante como detrás de las cámaras».  

El trabajo logístico e inversionista estuvo respaldado por las casas realizadoras Broadway en Español Films, Eterno Pictures y Divarte Cine, junto a David De Lima, en asociación con Prodetiopia y el Circuito Gran Cine. La producción de la cinta contó con el liderazgo ejecutivo de Patricia González, al frente de un equipo técnico multidisciplinario que hizo posible la materialización del filme, el cual tuvo un exitoso preestreno en el Trasnocho de Caracas.

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