Arte y Cultura

Máquina Hamlet sigue su temporada  

El Laboratorio Cuerpo Memoria y Cátedra Grotowski sigue con su temporada de Máquina Hamlet: cuerpo, memoria y resistencia, propuesta escénica performativa dirigida por Diana Peñalver Denis, a partir de la emblemática pieza de Heiner Müller.

Este trabajo se presenta en el Creación Artística TET, al lado de la iglesia San Pedro en Los Chaguaramos caraqueño, hasta el domingo 11 de octubre, sábados y domingos desde las once de la mañana.

Durante varios meses, actores, bailarines y creadores escénicos participaron en un proceso de entrenamiento, investigación y creación inspirado en los principios de Jerzy Grotowski y en la búsqueda de una presencia escénica capaz de transformar la experiencia humana en materia artística.

La segunda jornada del Laboratorio Cuerpo Memoria y Cátedra Grotowski: Del atleta del corazón al poeta del alma retomó una tradición de investigación escénica desarrollada en Venezuela, proponiendo un espacio de encuentro entre generaciones, disciplinas y experiencias diversas. El proceso tuvo como eje de trabajo “La Imagen Conducente en el trabajo del intérprete escénico creador”, una investigación centrada en el cuerpo, la memoria, el impulso y la construcción de imágenes como herramientas para la creación escénica. El resultado de esta experiencia es ahora llevado a escena en una obra que no busca reproducir el teatro convencional, sino abrir un espacio de confrontación, presencia y reflexión.

A partir de la emblemática obra de Heiner Müller, La máquina Hamlet, el Laboratorio Cuerpo Memoria de la Cátedra Grotowski presenta una revisión e interpretación actual de la pieza desde nuestro contexto venezolano y latinoamericano, confrontando la memoria histórica y las vivencias del presente. Tomando como catalizador el material gestado en la investigación “La Imagen Conducente de 2025”, la propuesta se despliega desde una dimensión esencialmente coral y colectiva.

En escena, todos encarnan las tensiones de Hamlet y Ofelia como voces multiplicadas, articuladas bajo la figura de Horacio actuando a modo de corifeo. Así, el grupo indaga en el cuerpo como archivo vivo de la memoria, el cansancio, la pérdida y la perseverancia frente a casi tres décadas de complejas dinámicas sociales y presencia en la calle.

A través de una presencia psicofísica orgánica en conmoción y una dramaturgia del impulso, la pieza no solo refleja la fractura del entorno, sino que transforma la experiencia acumulada y la memoria somática en un testimonio vivo. Un tejido colectivo de imágenes conducentes donde la calle se vuelve territorio, la voz individual se hace coro y la escena se convierte en un espacio impostergable para la reflexión y la restitución de la dignidad y la libertad.

Con una duración aproximada de 50 minutos, la obra reúne a un elenco de intérpretes provenientes de distintas experiencias y trayectorias dentro de las artes escénicas venezolanas. El montaje es el resultado de un proceso colectivo de investigación donde el entrenamiento, la memoria personal y la experiencia compartida se convierten en materia de creación.

Más que una representación de Hamlet, esta propuesta es una pregunta abierta sobre lo que significa habitar un cuerpo después de la violencia, sostener la memoria en medio del desplazamiento y encontrar en el arte una posibilidad de resistencia.

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