Las hermanas Macaluso o “familia es familia”
Por: Eduardo Chapellín
Cuando vimos el ensayo general de Las hermanas Macaluso, original de la dramatuga siciliana Emma Dante y dirigida por Diana Volpe, nos acordamos enseguida del tema de Rubén Blades, Amor y Control, especialmente en la estrofa “familia es familia”.
Y no lo decimos por decirlo, sino que si vemos las vicisitudes de siete hermanas, interpretadas por Rossana Hernández, Nerea Fernández, Kate Ramos, Mariela Suárez, Patricia Castillo, Bárbara Acevedo y Analejandra Soffer, uno entiende el porqué el machismo, el papel secundario al que se somete a las mujeres y la auto negación, entre otros. Son flagelos que camino a la tercera década de este milenio, todavía se mantienen.
Con una puesta en escena minimalista, donde sólo un telón negro de fondo está presente, prevaleciendo las actuaciones, las palabras y el enfoque que le da Diana Volpe en apenas 55 minutos a esta obra, que tendrá sus últimas funciones este viernes a las 7:00 pm; sábado a las 6:00 pm; mientras el domingo tendrá doble a las 4:00 y 6:00 pm.
Aclara la también actriz y cofundadora de La Caja Fósforos, que esta historia no sólo se limita a Italia: “Creo que ese tipo de familia es común en todas partes del mundo, sobre todo cuando la familia es numerosa. En estos días vino alguien, un actor que queremos muchísimo, que está en el exterior y vino a visitarnos. Él es de una familia andina y me dice, ‘Diana, yo vengo de una familia de quince y yo reconozco esto, de tener una familia grande, todo lo que significa, muchos hermanos, muchas hermanas’. Son las dificultades de mantener una familia grande y el amor que, de todas maneras, se tienen”.
Nerea Fernández interpreta a Gina, la tercera hermana: “Es la única de la familia que tiene, llega a tener un hijo. Forma parte de ese tipo de familias numerosas siempre tienden, en este caso, a las mujeres permanecer juntas, hasta que nunca se casaron”.
En cuanto al tema del padre que mantiene a la familia unida por la violencia, más verbal que física, Nerea agregó que “creo que ellas tienen una manera de quererse que es así, a través de la violencia, a través del contacto físico, porque no conocen otra cosa… Lo que yo siento es que la obra habla de un amor muy profundo entre las hermanas. Creo que habla de eso, de la dinámica de la familia, pero desde lo que ellas conocen”.
Para Carlos Arraiz, quien interpreta al padre atribulado por varias desgracias y que no entiende para convivir con sus hijas, sino de la violencia en el gesto, en el hablar o en lo físico “esta obra es la economía del gesto, la economía de la emoción. Los que se emocionan, los que viajan, los que lloran o los que ríen, es el público. Uno está en un control consciente, orgánico, pero un control absoluto. Entonces, es muy interesante porque a nivel electoral me llevó a un registro que yo no había experimentado nunca, porque normalmente uno siempre como que se apasiona. En otros casos (actuaciones) hubiese sido el padre maltratador y de repente me pongo un poco más histriónico”.
Para eso contó con el ojo perspicaz de Volpe: “Diana me dijo, economía del gesto, economía del movimiento, trabaja lo que está escrito, trabaja la sensación que te genera. No trabajé ninguna imagen, simplemente me centré en lo que estaba escrito, en la indicación de Diana y en lo que me generaba en el momento. Casi siempre los personajes maltratadores, aparte de la violencia física, siempre está la cuestión mental, es como esa mirada, ese gesto contenido que tú sabes que tengo que tener cuidado porque puede haber una explosión. En mi personaje básicamente es eso, la economía del gesto, la economía de la emoción”.
