Arte y Cultura

Documental Puerteños propone un viaje a la Venezuela profunda

Por: Luis Jesús González Cova

Desde la semana pasada se estrenó en los circuitos comerciales del país el documental venezolano Puerteños, dirigido por Miguel Guédez y producido por su esposa, Francia Escorcia. El largometraje, en palabras de su autor, cuenta la nostalgia de un pasado esplendoroso, desde las penurias y necesidades de la realidad actual de Puerto Nutrias, un pueblo remoto de Barinas, a orillas del río Apure, donde nació y creció su padre, el recordado documentalista, periodista, poeta y docente Jesús Enrique Guédez.

Puerteños viene a completar, de manera orgánica, junto a La memoria es un caracol (2025), de Oscar Murat, y Páramos de leyenda (2025), de Atahualpa Lichy, una trilogía de documentales sobre la “Venezuela profunda” que tiene el objetivo común de poner en valor nuestras raíces y dejar registro, para la posteridad, de elementos que aun cuando forman parte fundamental de nuestro gentilicio, corren el riesgo de perderse en el torbellino de la globalización contemporánea, cada vez más voraz.

Por una dulce y afortunada coincidencia, cada una de estas obras se concentra en una región del país. La de Murat nos cuenta a Oriente en “un canto de amor a Luis Mariano Rivera”, un héroe civil, un paladín que completó la hazaña de exaltar desde la poesía “las cosas más sencillas” que configuran al oriental venezolano.

Mientras tanto, el documental de Lichy le roba al olvido la ya lejana vida de los arrieros y campesinos de los Andes venezolanos. Usa como insumos las voces, los oficios y la mística que resguardan algunos testigos aún vivos, para revelar una radiografía antropológica fundamental de nuestra identidad andina.

En el caso de Puerteños, Miguel Guédez vuelve sobre los pasos de su padre, dice el autor que para conocer mejor a Jesús Enrique, para comprender los cuentos que escuchó a lo largo de su infancia, sobre los barcos de vapor que llegaban a Puerto Nutrias en una era de bonanza, cuando los pescadores solo debían alejarse unos metros de la orilla para conseguir su alimento y el de todo el pueblo.

“Entre mitos, leyendas, música y poesía, la película entrelaza historias de una Venezuela profunda que late a orillas de los ríos. Es una obra que nos reconcilia con nuestra esencia más íntima y le devuelve al país una voz noble y apacible, que con honra y denodada laboriosidad se abre paso”, contó el realizador durante la presentación a la prensa del documental.

SERES SUSPENDIDOS

Pero en realidad Miguel Guédez fue a buscarse a sí mismo, a sus orígenes y, de retruque, a rescatar para todos los venezolanos un pedazo desconocido de nuestro gentilicio y revelarnos unos llanos distintos al cliché de las grandes extensiones de tierra con ganado. Nos muestra, en cambio, una región marcada por la fuerza vital del río y su potencial como medio de transporte.

El autor se embarcó en una aventura que lo llevó a atravesar ríos y sabanas para oír atentamente lo que fue y lo que es, en la voz de un pueblo “no coaccionado más que por su medio ambiente y las inclemencias del tiempo, pero lleno de fe y ancho de vida. Ese es el ser humano que me ha interesado desde siempre. Seres suspendidos que parecen hablarnos desde la distancia, desde un mundo indescifrable para nosotros y el cual tampoco pretendo descifrar. Solo dejo que nos iluminen a través de la cámara con su poesía”, declaró el autor.

En Puerteños, Miguel Guédez se convirtió en una especie de Aureliano Buendía, uno de tantos, que decide viajar a un Macondo desconocido para él, con la intención de rescatar la memoria de sus mejores tiempos y, al mismo tiempo, evitar que el último Buendía sea devorado por las hormigas y que, junto con él, desaparezca el pueblo creado por sus ancestros.

Puerteños trae a la cinematografía venezolana un aire a mastranto y ecos de voces que viajan por el río Apure desde hace siglos. Constituye el renacimiento de un pasado cuasi olvidado y ajeno para el resto del país, permitiéndonos acercarnos a personajes entrañables que vivieron la época dorada del comercio fluvial con epicentro en Puerto Nutrias”, poetizó Guédez.

Pero en su discurso respetuoso, que le da el protagonismo a los portadores de la historia y de la tradición sin intervenir en lo más mínimo, en función de un relato transparente, Puerteños no se queda solo en la nostalgia de un Puerto Nutrias que ya no existe. Por el contrario, el documental se atreve a mostrar los orígenes de la decadencia y las necesidades actuales de quienes no se fueron.

A causa de la sedimentación constante y las dinámicas fluviales no sustentables, las aguas del río Apure se fueron retirando y su cauce se alejó unos 3 kilómetros del pueblo original. En consecuencia, el antiguo muelle dejó de ser apto para las operaciones comerciales habituales.

También se atrevió Guédez, siempre con la honestidad y el respeto por delante, a enriquecer la estética clásica del documental de este tipo, con la intervención de la inteligencia artificial (IA), pero sin alterar el testimonio histórico.

Así como, por ejemplo, Páramos de leyenda usa tecnología 3D para potenciar el discurso de las imágenes sin alterarlas, Puerteños emplea la IA, tal vez como una alternativa presupuestaria que además hace la propuesta más atractiva en relación con la imagen cruda.

Puerteños es una producción de la Fundación Venezolana de Manifestaciones Culturales (FUNVEMAC) y el Centro Nacional Autónomo de Cinematografía (CNAC). Su distribución y comercialización está a cargo de la estatal Amazonia Films.

Desde el pasado jueves 17 de septiembre, la película está disponible en 20 salas del país. De acuerdo con información de Amazonia Films, el público la puede ver en el complejo Cinex en San Francisco, Maracaibo; Sambil Paraguaná y Las Virtudes en Falcón; Multiplaza El Paraíso, Los Próceres y Tolón, en Caracas; Alto Prado en Mérida; Cima Plaza en Barinas y Costa Mall en Zulia.

Por parte de Super Cines, se proyecta en La Granja, Carabobo; Unicentro Maracay de Aragua y Puente Real en Anzoátegui. Por otro lado, Cines Unidos tiene funciones en Trinitarias de Barquisimeto; Metrocenter y El Marqués en Caracas; Sambil de Maracaibo, estado Zulia; Las Américas en Aragua y Orinokia en Bolívar. La ruta comercial se completa con la sala de Cinepic en Sambil La Candelaria y la programación especial del Trasnocho Cultural en Caracas.

FICHA TÉCNICA

Guion y dirección: Miguel Guédez.

Producción ejecutiva: Francia Escorcia.

Dirección de fotografía: Miguel Guédez.

Edición: Miguel Guédez y Francia Escorcia.

Música original: Carlos Peña N.

Productor de campo: Felipe Falcón.

Sonido de campo: Lino Ocando.

Diseño sonoro: Miguel Guédez.

Productores: FUNVEMAC y CNAC.

Distribuidora: Amazonia Films.

Duración: 73 minutos.

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