Tecnología

OTT: ¿Se puede mejorar la calidad sin incrementar los costos?

El mercado del entretenimiento cambió para siempre. Hoy los consumidores, que llevan muchos años acostumbrados a la confiabilidad, la disponibilidad y la buena calidad de los tradicionales servicios de televisión por cable multiplican su exigencia y piden eso y mucho más a sus proveedores de contenidos audiovisuales por streaming y on demand. Por detrás, los jugadores de la industria OTT deben hacer verdaderos malabares para cumplir con esa demanda. 

Es cierto que la tecnología está de su lado: hoy las conexiones de 100Mbps (o incluso de 1Gbps) al hogar son fácilmente accesibles y tiende a mejorar en la medida en que disminuyen los costos de acceso y de ancho de banda. Sin embargo, eso es solo el principio. Miles de servicios de OTT se brindan a través de lo que se conoce como “red no gerenciada” o de «mejor esfuerzo”. Es decir, el segmento de la red de los grandes operadores de telecomunicaciones que, como su nombre lo indica, no garantiza tiempos de operación, desempeño ni alcance. El contenido está a disposición, pero, a diferencia de lo que ocurre con las redes gerenciadas, donde la entrega de video IP es fiable y de muy alta calidad, en este caso juega un rol el azar.

¿Es posible, para la industria OTT, minimizar ese riesgo, entregar la mayor calidad posible y lograr todo eso sin incrementar los costos? La respuesta es la CDN híbrida, que lleva los contenidos cerca del usuario final y elimina tanto la latencia como la pérdida de paquetes que impactan en la tasa de transferencia (throughput) y en el buffering en la última milla. 

En el modelo tradicional de CDN (que es la sigla en inglés para «red de distribución de contenidos”) los proveedores de contenido abonan por el ancho de banda total o por el consumo en gigabytes. Por lo tanto, cuanto más tiempo consume el usuario final o cuanta mayor calidad exige, más será lo que deba abonar al operador. El problema se ve incrementado por la tendencia hacia mayores resoluciones, maratones de series y una mayor visualización en pantallas múltiples. Aquí se produce una paradoja: el mismo cliente que quiere ver sus contenidos en 4K es el que no quiere abonar más su factura mensual. Por lo tanto, el incentivo del operador por incrementar la calidad disminuye: de lo contrario, se incrementarían sus egresos mientras sus ingresos se mantienen estáticos.

El enfoque híbrido de la CDN de Cirion combina la infraestructura de CDN con el modelo basado en software conocido como mesh delivery (distribución en malla) para romper la correlación entre la conducta del espectador y el costo de la entrega. De cierta forma, imita el modelo de infraestructura de la televisión por cable potenciado por el poder de las tecnologías digitales: la distribución en mesh utiliza tarifas fijas por sesión de video o por espectador simultáneo, lo que permite a los jugadores del mercado ofrecer mejor calidad y administrar un negocio rentable. 

Los proveedores de contenido acceden así a la mejor de dos tecnologías con una red de distribución confiable y escalable, con la flexibilidad y la accesibilidad de una red en malla. Nace un nuevo paradigma: el control de costos y la entrega confiable de videos actúan como un estímulo para mejorar continuamente la calidad, lo que lleva directamente a un mayor engagement de los clientes y, en última instancia, a un mejor resultado del negocio. Para los OTT, desaparece el dilema entre bajar los costos o aumentar la calidad. Para los espectadores, inicia una nueva era con una experiencia cada vez más rica.

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