Sociales

Pasos por la libertad: zapatos vacíos y el clamor lleno de fe de las familias zulianas por la libertad de los presos políticos

El miedo empieza a ceder. Desde que Jorge Rodríguez anunció la excarcelación “masiva” de presos políticos el pasado 8 de enero, familiares, amigos y ciudadanos de a pie han tomado silenciosamente las calles adyacentes a los centros de reclusión de todo el país donde sus seres queridos están confinados por el simple hecho de pensar distinto, para exigir su liberación inmediata y sin condiciones.

Carteles en mano, rosarios, velas y una voluntad inquebrantable acompañan día y noche a mujeres, hombres, niños y adolescentes que, con fervor, esperan la salida de sus hijos, esposos, padres, hermanos, abuelos y nietos para darles el abrazo de reencuentro. Esa ha sido la constante de los últimos días: movilizaciones pacíficas y de carácter espiritual,

Ramón Guanipa es uno de ellos. Hoy acudió a la Basílica de La Chiquinquirá, para orar por la liberación de su padre Juan Pablo, líder nacional de Primero Justicia, secuestrado por el régimen el 23 de mayo de 2025; y también por la excarcelación de todos aquellos venezolanos y extranjeros que aún permanecen tras las rejas de manera injusta. Lo acompañaron muchos justicieros que han trabajado codo a codo con Juan Pablo, durante años, pero también familiares y amigos de otros tantos privados de libertad, entre ellos Yus Boscán, mamá de Argimiro Loaiza; Wilson Labrador, hermano de Eduardo Labrador; y José Díaz, papá de Luis Díaz.

En las afueras del templo, fueron dejados algunos pares de zapatos vacíos para representar los pasos de aquellos que hoy no pueden caminar en libertad y para custodiar, como testigos silenciosos, a quienes adentro del santuario buscan consuelo en la presencia de Dios. “Estos zapatos representan los pasos por la libertad, los pasos que dejaron de dar y que deberían haber dado con sus familias en todo este tiempo y que nos han arrebatado. Es una actividad simbólica, muy bonita, para honrar a todos los presos políticos”, dijo Ramón Guanipa.

“Hoy exigimos nuevamente la libertad de Juan Pablo Guanipa y de todos los presos políticos. Mi papá tiene casi ocho meses de prisión, pero no es el único. Aquí está la familia de Eduardo Labrador y de otros presos políticos que hoy se unen a esta iniciativa. Son familias que tienen una silla vacía, que están perdiéndose experiencias importantes, un padre que está dejando de ver a sus hijos crecer. Y como mi familia hay muchas”, enfatizó Guanipa Linares, al tiempo de pedir que se mantenga la memoria fresca y se entienda que este drama lo están viviendo más de 1.000 familias en todo el país. “Esto tiene que cesar inmediatamente y nosotros debemos mantenernos fuertes, cueste lo que cueste, porque ellos ya pelearon por nosotros. Ahora a nosotros nos toca pelear por ellos”.

Por su parte, Wilson Labrador, hermano del profesor universitario Eduardo Labrador, preso en el Rodeo I, manifestó que siguen unidos y fortalecidos en Dios confiados en su pronta liberación y reveló que, en estos momentos, un hijo del preso político se está recuperando de un accidente.

José Díaz, papá de Luis Díaz, relató que su hijo fue detenido apenas llegó a Venezuela para compartir una temporada con él, tras la pérdida de su esposa. “Sin motivo alguno, señaló, le pidieron la cédula y se lo llevaron preso, tal vez porque es abogado”, al tiempo de indicar que su familia “está devastada”.

Mariana Gómez del Campo, presidenta de la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA), tuvo algunas palabras para Juan Pablo Guanipa. Luego de destacar su extensa labor política, denunció su secuestro por parte del régimen de Maduro, que lo acusó de liderar una red terrorista y conspiradora. “Desde su captura, su familia ha denunciado desaparición forzada, ausencia total de contacto, restricción de visitas y falta de acceso a su abogado de confianza”. Además, reveló problemas de salud del líder político como hipertensión arterial, por la cual no ha recibido atención médica oportuna.

Asimismo, Gómez del Campo dijo que Guanipa está detenido, no por la comisión de hechos punibles, sino por su ejercicio político, su cercanía con María Corina Machado y su compromiso con la causa democrática y luego de exigir su libertad inmediata, pronunció la frase de Juan Pablo que se ha convertido en símbolo de resistencia: “Estoy injustamente preso, pero nunca derrotado”.

A pesar del miedo impuesto por años de persecución y agresiones, los venezolanos no dejan de abrazar las banderas de cambio, libertad y progreso, y hoy tienen la certeza de que más temprano que tarde se consolidará la transición que ya inició. Mientras se retiraban de la basílica, se escuchó la voz llorosa de un doliente que decía “basta de jugar con el dolor ajeno, las familias venezolanas solo queremos el reencuentro y la posibilidad de vivir en paz, de darnos ese abrazo que tanto ha tardado en llegar”.

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