Mujeres indígenas del Amazonas reivindican su derecho a participar y proteger el territorio
La conmemoración del Día Internacional de la Mujer se arraiga en más de un siglo de movilizaciones por justicia y equidad, impulsadas por trabajadoras textiles de Nueva York (Estados Unidos, a finales del siglo XIX y comienzos del XX) y Petrogrado (Rusia, en 1917), así como por figuras emblemáticas como Clara Zetkin, Rosa Luxemburgo y Aleksandra Kollontái. Sin embargo, cuando esta fecha se observa desde los territorios indígenas, la lucha adquiere dimensiones propias: allí, las mujeres han sostenido la vida, resguardado la biodiversidad y defendido ecosistemas sin recibir el reconocimiento proporcional en los espacios de decisión, tanto dentro de sus comunidades como en ámbitos institucionales externos.
En la Amazonía venezolana, este proceso de reivindicación se expresa en un creciente liderazgo femenino que combina saberes ancestrales, organización comunitaria y acciones de conservación del bioma amazónico. Las voces de Narcisa Pereira (pueblo Ñeengatú) y Annia Arana (pueblo Uwottüją) revelan cómo las mujeres indígenas están transformando las estructuras organizativas y posicionándose como figuras claves frente al cambio climático y las amenazas territoriales.
Organización para defender la vida y el territorio
Las organizaciones de mujeres indígenas surgieron como respuesta a la desigualdad en la toma de decisiones y a la violencia que históricamente han enfrentado. Para Narcisa Pereira, la Asociación de Mujeres Indígenas Ñeengatú Kuña Kirimbawa (Mujeres Fuertes) nació “por las violaciones a derechos y la necesidad de proteger y fortalecer la participación política de las mujeres indígenas”.
Annia Arana, vicecoordinadora general de Organización Regional de los Pueblos Indígenas del estado Amazonas (ORPIA), coincide en que estas estructuras abrieron espacios para incidir en decisiones sobre territorio y futuro. “Hablar de toma de decisiones es hablar de territorio, de vida y de continuidad de nuestro pueblo”, afirma.
Las experiencias de ambas dirigentes evidencian que la participación femenina no es un ejercicio individual, sino un esfuerzo colectivo por garantizar la sostenibilidad del territorio y la transmisión de conocimientos a las nuevas generaciones.
Saber ancestral y gestión del paisaje: el rol silencioso de la conservación
El impacto de las mujeres indígenas en la conservación es profundo y multiforme. Su vínculo con el entorno se expresa en el manejo del conuco, la administración de semillas y la protección del agua, guiadas por una visión espiritual del territorio.
“La mujer administra la siembra, la recolección de semillas y el manejo de los recursos naturales”, explica Arana. Para Pereira, el conocimiento ancestral femenino “es fundamental para la sostenibilidad y protección de la vida”.
Estos aportes constituyen uno de los pilares fundamentales del enfoque de gestión comunitaria impulsado el proyecto Gestión Integrada de Paisajes Sostenibles para la Conservación del Bioma Forestal Amazonas, implementado por la Gobernación del estado Amazonas y el Ministerio del Poder Popular para el Ecosocialismo con asistencia de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y financiamiento del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, por sus siglas en inglés), en el marco del Programa de Paisajes Sostenibles de la Amazonía (ASL).
Participación política: avances y desafíos
Aunque los espacios organizativos indígenas han sido tradicionalmente liderados por hombres, las mujeres han logrado avances concretos. Narcisa subraya la consolidación de Kuña Kirimbawa (Mujeres Fuertes); Arana destaca el surgimiento de nuevas organizaciones femeninas en distintos pueblos (como el caso de las mujeres indígenas de Autana), la articulación de redes amazónicas y la presencia de lideresas en debates nacionales e internacionales, como en los ocho países amazónicos.
Este avance, sin embargo, ha requerido superar barreras culturales y demostrar capacidades de liderazgo en contextos donde las mujeres deben “demostrar el doble”.
“Estamos incidiendo no solo para ocupar espacios, sino para transformar la manera en que se toman las decisiones”, sostiene Arana. No obstante, reconoce que este avance ha requerido superar barreras culturales y demostrar “el doble” de capacidades de liderazgo.
Tanto Narcisa como Arana coinciden en que la formación aparece como una herramienta decisiva para potenciar un liderazgo en la protección de la Amazonía. Desde conocimientos sobre biodiversidad hasta iniciativas de bioeconomía indígena, las mujeres están fortaleciendo sus capacidades para incidir en políticas de conservación y alternativas económicas sostenibles que enfrenten los efectos del cambio climático.
Mujeres en la primera línea frente al cambio climático
Los cambios ambientales en la Amazonía —contaminación de ríos, alteración de ciclos de lluvia, incremento de temperaturas— impactan directamente la vida comunitaria. Para Arana, esta realidad exige repensar las formas de producción y avanzar hacia alternativas económicas sostenibles, diseñadas y gestionadas desde las propias comunidades.
Las mujeres han sido fundamentales en los procesos de diagnósticos, procesos de consulta previa e implementación de acciones para la conservación del bioma forestal amazónico. Su rol no se limita a ser beneficiarias: son protagonistas activas y estratégicas en la gestión integrada del territorio, gracias a su conocimiento del territorio y su responsabilidad histórica sobre los sistemas productivos tradicionales.
Un liderazgo que abre camino
Los avances actuales han creado condiciones para que las nuevas generaciones participen con mayor seguridad. Pereira destaca que las jóvenes se están profesionalizando sin renunciar a su lengua, espiritualidad ni identidad cultural. Su mensaje es claro: “Fortaleza en su idioma, que su identidad sea su territorio y busquen dignidad. Que no pierdan la conexión con sus ancestros”.
Arana insiste en la complementariedad entre hombres y mujeres como principio ancestral. “El liderazgo femenino no debilita al pueblo; lo equilibra, lo hace más fuerte”, afirma. A las niñas y jóvenes les invita a formarse, organizarse y ocupar los espacios que les corresponden en la defensa de la vida y del territorio.
Guardianas del territorio, creadoras de futuro
El liderazgo de las mujeres indígenas de la Amazonía venezolana se consolida como una fuerza esencial para la conservación de la biodiversidad, la gestión integrada de paisajes sostenibles y el comanejo del territorio. Desde sus organizaciones, las mujeres indígenas combinan conocimientos ancestrales con nuevas capacidades técnicas para enfrentar la crisis climática y fortalecer la autonomía comunitaria.
Sus voces recuerdan que la sostenibilidad del bioma amazónico no depende solo de políticas o proyectos técnicos, también del reconocimiento pleno del papel histórico de las mujeres indígenas como guardianas del territorio, protectoras del equilibrio, creadoras y cuidadoras de la vida.
