Familia en renta o saber fingir en la vida
Por: Eduardo Chapellín
La entrada en cartelera de Familia en renta ofrece una alternativa muy interesante ante los estrenos más comerciales en Venezuela. De entrada, esta cinta protagonizada por el oscarizado Brendan Fraser y filmada en Tokio, Japón, trata un tema muy particular: la contratación de actores para interpretar roles sustitutos en las vidas de los clientes, algo que desde la década de los ochenta es común en esa nación asiática.
Y, según la directora y exactriz Mitsuyo Miyazaki, más conocida como Hikari, en Japón existen más de 300 agencias que realizan este tipo de trabajo. Recogió varias historias y junto a Stephen Blahut coescribió un guión sencillo pero contundente, donde los hechos cotidianos de la vida marcan la pauta sin necesidad de edulcorarlos mucho.
Fraser interpreta a un actor estadounidense que se marcha a Japón por un comercial, pero termina quedándose en pos de más oportunidades histriónicas. De “casting” en “casting” y trabajando hasta de maniquí viviente, este hombre sumergido en una crisis existencial ve cambiar su vida… O mejor dicho, el cómo enfocar su existencia, cuando es contratado por una agencia actoral para cumplir roles familiares.
Ser un amigo fiel en un funeral falso; o el padre que regresa por su hija que abandonó; también el supuesto periodista que debe entrevistar a un famoso actor nipón, que desea dejar su testimonio ante la inminencia de un Alzheimer; o el esposo por conveniencia de una novia que desea escapar de su conservadora familia, son algunos de los roles que Fraser, en su personaje de Phillip, debe interpretar con naturalidad y credibilidad.
Y, a pesar de tener un elenco japonés muy versado y efectivo, la clave del film está en la actuación de Fraser, aparte del gran guión. El mismo Fraser, quien en sus años mozos fue un actor famoso por sus roles en la saga La Momia y varias comedias románticas o no, debió sentir su actuación paralela a los momentos difíciles cuando su nombre pasó de moda y estuvo prácticamente opacado o con papeles menores en los primeros quince años de este milenio.
Y ese tomar un segundo aire en su carrera, como le pasa a su personaje en Familia en renta, es lo que transmite en esta producción de 110 minutos sin desperdicio. Fraser en cada gesto, frustración y algunas alegrías, transmite sin estridencias la angustia, dudas, rabia y otros sentimientos, cada vez que debe fingir bien un rol por la necesidad de tener una buena entrada económica.
También nos muestra esta película que en las culturas, sean orientales u occidentales, capitalistas o socialistas, religiosas a ultranza o no, la hipocresía, la falta de sinceridad en lo que se siente o no, los convencionalismos, el fanatismo y otros males tan humanos, hacen que finjamos o busquemos a quien nos ayude a disimular lo que no queremos o somos… Lamentablemente, el pan nuestro de cada día.
