Deporte

Iván Devanny Díaz Rojas: del uniforme de piloto a la vida pública

En una época donde la política compite con la velocidad de las redes y el juicio inmediato de la opinión pública, los nuevos liderazgos se están midiendo por algo más que sus discursos: se evalúan por su historia, su coherencia y su capacidad de sostener un método. En ese escenario aparece Iván Devanny Díaz Rojas, barranquillero de 31 años, nacido en el barrio Galán, quien inicia su camino como candidato a la Cámara de Representantes por el Atlántico con una narrativa poco común: disciplina de piloto, formación académica sólida y una promesa de presencia territorial que no se limite a la temporada electoral.

Su perfil reúne varias facetas que, en conjunto, construyen una imagen que conecta con la conversación social actual: la gente quiere representantes que entiendan el territorio, pero también que tengan preparación técnica. Díaz Rojas se graduó con doble titulación como abogado y politólogo en la Universidad Autónoma del Caribe, una combinación que —según su propio enfoque— le permite leer el país desde la norma y desde la realidad social. A eso se suma un detalle que se ha convertido en sello personal: cumplió un sueño de infancia y se certificó como piloto a los 29 años, experiencia que usa como marco para explicar su forma de tomar decisiones.

En una entrevista reciente, Díaz Rojas lo planteó con claridad: en la cabina aprendió que la disciplina no es negociable, que bajo presión se decide siguiendo procedimientos y que cada elección tiene consecuencias sobre la seguridad de otros. Y trasladó esa lógica a su visión legislativa: estudiar cada proyecto, evaluar riesgos y beneficios, escuchar a expertos y, sobre todo, evitar la improvisación cuando lo que está en juego son oportunidades, seguridad y bienestar ciudadano.

Pero su historia no se queda en lo simbólico. En el terreno laboral, inició en el sector inmobiliario y en 2015, con apenas 20 años, fundó su empresa Bienestar y Soluciones Inmobiliarias, experiencia que suele traducir en una idea simple: quien ha gestionado proyectos y empleo entiende que los resultados no aparecen por inspiración, sino por ejecución, control y continuidad. En paralelo, ha participado en escenarios de mediación y diálogo como gestor de paz, y ha tenido un rol empresarial en el sector salud como socio en Metro Clínica Gamar, desde donde destaca la importancia de optimizar servicios con enfoque humano.

En su agenda de conversación pública, tres temas aparecen con fuerza. El primero: seguridad ciudadana desde un enfoque preventivo, basado en inteligencia, análisis de datos y tecnología aplicada en barrios, evitando el ruido de las “soluciones mágicas”. El segundo: primer empleo con experiencia real y remuneración digna, insistiendo en que muchas empresas exigen experiencia, pero pocas están dispuestas a ofrecerla. Y el tercero: un Congreso menos distante, con presencia territorial permanente, mesas de trabajo con sectores sociales y seguimiento público a compromisos.

En plataformas como Socialite360 —donde la gente también mira el lado humano detrás del personaje público—, el caso de Iván Devanny Díaz Rojas abre una conversación interesante: cómo un perfil joven, con historia de barrio, disciplina profesional y enfoque de gestión, intenta posicionarse en una política que hoy exige más hechos y menos promesas. Su reto, como el de cualquier figura emergente, será sostener la coherencia: que el método que defiende no se quede en frase, sino que se convierta en resultados visibles para el Atlántico.

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