Mundo Diplomático

EE.UU. emite su alerta máxima por la violencia transfronteriza

El gobierno de los Estados Unidos elevó este 29 de septiembre de 2026 su alerta de viaje al nivel más alto posible, “No Viajar”, para todo el corredor fronterizo entre Colombia y Venezuela. La medida se adoptó tras una advertencia de la Embajada estadounidense en Bogotá sobre un riesgo elevado de ataques armados en el departamento de Norte de Santander, enfocándose particularmente en la región del Catatumbo. En esta zona, grupos armados ilegales como el Ejército de Liberación Nacional (ELN) —designado organización terrorista por Washington— han recurrido de forma sistemática a drones de uso comercial adaptados con explosivos y combinados con fuego de fusil para atentar contra puestos policiales e instalaciones militares sin previo aviso. La recomendación oficial insta a evitar cualquier desplazamiento a Norte de Santander y a mantenerse a un mínimo de 10 kilómetros de la línea fronteriza.

Para el ex fiscal venezolano y analista en crimen organizado Rolnar Sanabria, Presidente Ejecutivo del Latino Institute for Security Efficiency, esta decisión de Washington válida la gravedad de una problemática que trasciende los límites de un solo país. Según el experto, que Estados Unidos fije la máxima alerta sobre este corredor evidencia que no se trata de un riesgo circunscrito a un departamento colombiano, sino a una dinámica binacional integral. Los grupos irregulares operan en un territorio y se refugian en el otro, utilizando el estado venezolano de Apure —ubicado al otro lado del río— como una retaguardia estratégica para su entrenamiento, reorganización y el funcionamiento de escuelas de pilotaje de drones.

Sanabria señaló que esta declaratoria no le toma por sorpresa, ya que venía advirtiéndolo públicamente desde mediados de septiembre. De acuerdo con sus investigaciones y declaraciones previas, combatientes del ELN habrían sido enviados a aprender tácticas del conflicto en Ucrania para luego instalar en territorio venezolano escuelas orientadas a enseñar la manipulación de drones y la integración de cargas explosivas mediante sistemas de fibra óptica, un mecanismo que entorpece las labores de interferencia y derribo de los aparatos. Esta misma tecnología ya habría sido empleada en atentados contra la infraestructura petrolera colombiana en Caño Limón, confirmando la existencia de una retaguardia logística en suelo venezolano.

El analista recalca un aspecto clave: los dispositivos descritos por las autoridades estadounidenses no corresponden a sofisticado equipamiento militar, sino a tecnología de uso comercial modificada con fines bélicos. Esto reduce drásticamente la barrera de entrada para que las organizaciones criminales adquieran capacidades destructivas avanzadas. En consecuencia, advierte que si persiste la falta de control estatal en la franja fronteriza venezolana, todo el trayecto comprendido desde Apure hasta el Catatumbo continuará representando una zona crítica de alta vulnerabilidad para ambas naciones.

Actualmente, el Latino Institute for Security Efficiency encabeza un nuevo estudio enfocado en la rápida expansión de estas tecnologías entre los actores armados del corredor colombo-venezolano, con el propósito de proponer medidas preventivas eficaces antes de que el patrón delictivo se replique en otros sectores limítrofes.

Sobre el especialista:
Rolnar Armando Sanabria Bernatte cuenta con una trayectoria de más de quince años en el sistema penal venezolano, habiéndose desempeñado como fiscal contra la delincuencia organizada en la frontera. Es autor del libro Tren de Aragua: Anatomía de un Imperio Criminal Transnacional, experto certificado por la OACNUDH (2018) y mentor certificado por IALEIA.

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