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Oasis: Don’t Look Back in Anger o reconciliarse a tiempo

Por: Luis Jesús González Cova

En agosto de 2009, durante el Festival Rock en Seine, en París, la banda británica Oasis canceló su presentación minutos antes de salir al escenario. Una vez más, los hermanos Gallagher tuvieron una fuerte pelea. Esta vez no fue una simple discusión. No solamente debieron suspender la presentación en la capital francesa sino también dos conciertos más en Italia y Alemania.

La riña, definitivamente, marcó la ruptura de la banda de rock más influyente de la década de los 90, considerada como la máxima exponente del movimiento Britpop. En ese año se mantenían en una meseta de éxito a la que se subieron en 1994, luego del lanzamiento de Definitely Maybe, el disco debut más vendido de la historia del Reino Unido hasta ese momento, de acuerdo con la revista Rolling Stone.

El altercado no fue un hecho aislado: fue la gota que derramó el vaso y dejó huérfanos a millones de fanáticos en todo el mundo, además de acabar con una relación fraternal más allá de los escenarios.

Mucho antes de todo eso, como un presagio de lo que ocurriría después, en 1996 Noel Gallagher escribió el tema Don’t Look Back in Anger (No mires atrás con ira), título que viene como anillo al dedo al documental dirigido por Will Lovelace y Dylan Southern, con guion de Steven Knight, que narra el regreso de la agrupación, en 2025.

La obra, estrenada en la más reciente edición del Festival de Venecia y ya disponible en los circuitos comerciales de nuestro país, comienza con la ruptura en París y de ahí salta a 2025 para pasearse por las seis semanas de ensayo, sin detenerse a explicar si el motivo del regreso se debió, en efecto, a una reconciliación, o simplemente fue un trato comercial que, como tantos otros, busca aprovechar la nostalgia de quienes hoy tienen un mayor poder adquisitivo.

Un gran valor del documental es el protagonismo de la fanaticada que se mantuvo fiel, durante 15 años, esperando el regreso. En la cinta no solamente aparecen las voces de seguidores ingleses, también se incluye el testimonio de una brasileña, el de un argentino e incluso de nuevas generaciones inoculadas por sus padres con el gusto por Oasis.

De los ensayos, el documental va saltando hacia diferentes momentos de la agrupación, a sus temas más emblemáticos y la potencia de su capacidad de conectar con la juventud, especialmente por medio de las letras abstractas e impresionistas que lograron capturar parte de las vivencias de la juventud de los 90 o la crisis de la mediana edad, en un tono poético más que literal y, no obstante, con composiciones sencillas y directas.

En Oasis: Don’t Look Back in Anger, los propios fanáticos cuentan la compañía que sintieron al escuchar en su momento los temas de la agrupación, cantan a voz en cuello, ríen y lloran. En fin, ofrecen una evidencia irrevocable del poder de la música para tocar las fibras más íntimas del ser humano, poder que también se usa en un sentido comercial.

LO QUE NO SE DICE

En este mismo orden de ideas, el documental cuenta cómo la melodía de “Wonderwall” se convirtió en un cántico de la fanaticada del club argentino de fútbol San Lorenzo y cómo el público convirtió, de manera espontánea, la propia “Don’t Look Back in Anger” en un himno de resistencia cuando en mayo de 2017, luego del trágico atentado terrorista en el Manchester Arena, una multitud comenzó a cantar durante un minuto de silencio.

El documental, incluso lo han declarado sus directores a medios internacionales, pretende levantar como banderas el amor fraternal y la reconciliación. Y si bien al principio se siente la tensión en los primeros ensayos, luego los hermanos se sientan juntos frente a la cámara y revelan la alegría por la buena relación de sus hijos, quienes nunca antes habían compartido a causa de la rencilla entre sus padres.

Pero, y aquí la principal crítica en los medios internacionales, nada se revela del origen del acercamiento. No se muestra nada del complejo proceso que implica una reconciliación entre hermanos, no se expone el pico que logró romper el hielo.

Y aquí entran las preguntas: ¿de verdad importa? ¿Tiene algún peso para el público el hecho de que la reunificación haya sido solamente por interés económico y los hermanos Gallagher se tomen las manos en el escenario por pura pantalla?

De cualquier manera, los fanáticos agradecen el reencuentro y se evidencia no solamente en los conciertos que han llenado hasta ahora, sino también en la agenda que ya tienen para su gira Oasis Live ’27, en la que supuestamente tocarán, desde mayo del año próximo, 11 noches en el Etihad Stadium de Mánchester. También se están programando conciertos en Barcelona, Múnich, Ámsterdam, París y Roma, en Europa, además de Boston y Las Vegas en Estados Unidos, entre otros escenarios en los que, por cierto, no está incluida Latinoamérica, por ahora.

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