El Día D: bajo presión o al mal tiempo, mala cara
Por: Eduardo Chapellín
El famoso Día D, el desembarco de las tropas aliadas en Normandía un seis de junio en 1944, que representó el principio del fin del terror nazi en Europa, ya que Alemania se vio acorralada por dos frentes, ya que el soviético la tenía dando tumbos hace tiempo en Europa occidental.
Pero esta es otra historia. Lo interesante es que el Día D fue varias veces llevado al cine y televisión. Sin embargo, es que la fecha del desembarco masivo no estaba pautado para esa mañana del martes del seis, sino para el lunes cinco. El cambio de decisión se debió al factor climático. Y lo que hoy parece normal con chica del tiempo incluida, en esos años era harto difícil pronosticar con varios días de antelación.
Y por esa vía marcha El Día D: bajo presión, que se concentra en las 72 horas previas al desembarco y detalla uno de los acontecimientos más representados por el cine bélico desde una perspectiva poco explicada: la de los meteorólogos encargados de decidir si existían las condiciones o no para poner en marcha la denominada Operación Overlord, so pena de fracasar y convertir en una carnicería en contra un ataque mal ejecutado.
Es dirigida por Anthony Maras, cuyo guión en el que participó, bebió de una obra de teatro, basada en hechos reales. El otro escritor fue David Haig, quien estrenó la pieza teatral en 2014. Y como se aprecia en la cinta, la batalla principal se concentra primero en oficinas, salas de reuniones y pasillos en los que corren de allí para allá informes, mapas, cálculos y opiniones contradictorias sobre el factor clima.
Y como también se cita en el filme, el enemigo más inmediato no son los nazis, sino una masa de aire inestable avanzando sobre el canal de la Mancha. Y el otro factor en contra fue un meteorólogo estadounidense, Irving Krick, quien confiaba en un sistema basado en la comparación con patrones anteriores, mientras el británico con globos aerostáticos de por medio, aseguraba que se avecinaba una depresión que podía convertir el desembarco en un total fracaso.
Andrew Scott interpreta a James Stagg, el meteorólogo escocés encargado de presentar un pronóstico que nadie puede garantizar por completo y tiene varios detractores entre los organizadores de este ataque; mientras Brendan Fraser es el general Eisenhower, quien debe dar la aprobación final para esa invasión. Los enfrentamientos entre ambos es la esencia de esta cinta, que no aburre y nos muestra que el buen tiempo siempre es preferible que una lluvia, aunque sea una efímera “garuita”, como se dice popularmente.
