De la sabiduría ancestral a la acción técnica: soluciones innovadoras para la producción de alimentos en la Guajira
En zonas áridas como la Guajira venezolana, en el estado Zulia, donde la escasez de agua y la creciente variabilidad climática afectan la producción de alimentos y los medios de vida ancestrales de los pueblos indígenas, es fundamental implementar soluciones basadas en la naturaleza y adaptadas al territorio. Esta región es una de las más vulnerables al clima en el país y se caracteriza por marcados períodos de sequía y lluvias irregulares.
En este contexto, las medias lunas se presentan como una práctica eficaz para el aprovechamiento del agua de lluvia. Estas estructuras semicirculares permiten recoger y retener el agua de lluvia, evitando que se pierda y ayudando a conservar la humedad del suelo. De esta manera, reducen la erosión, mejoran progresivamente la calidad del suelo y crean condiciones más favorables para el cultivo de alimentos y la producción de pastos.
Esta técnica contribuye directamente a fortalecer la seguridad alimentaria al facilitar el crecimiento de cultivos en condiciones de sequía: frijol guajirero, maíz tempranito, yuca dulce y frutales: guanábana de monte, semeruca, caujil y ponsigue. También permite disminuir la dependencia del riego artificial; de esta forma, ofrece a los pueblos indígenas una alternativa sostenible para producir alimentos y hacer frente a los efectos del cambio climático.
Actualmente, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), con financiamiento del Fondo Central para la Acción en Casos de Emergencia (CERF), implementa el proyecto «Mejora de la seguridad alimentaria en comunidades indígenas de la Guajira afectadas por la sequía, a través de la producción emergente de alimentos y el manejo sostenible del agua y el suelo». En el marco de esta iniciativa, se construyen 900 medias lunas en las comunidades de pueblos indígenas Wayuu de Ayajuy y Pararú, en el estado Zulia, con el propósito de producir alimentos para beneficiar a cerca de 2 000 personas.
La construcción de estas estructuras se realiza con la fuerza de trabajo y el conocimiento territorial de los pueblos indígenas, lo que permite aplicar prácticas adaptadas al clima y a las condiciones locales. Este enfoque genera oportunidades de empleo y promueve el empoderamiento comunitario en el manejo sostenible de sus recursos.
«Después de tanto tiempo viendo cómo nuestras tierras se convertían en un desierto, hoy podemos decir que van a volver a estar verdes, nuestros animales no van a tener que ir tan lejos por el cují para alimentarse, y se podrán ver de nuevo los frutos de la Guajira. Las medias lunas han sido un apoyo muy importante para nosotros; es la primera vez que recibimos este tipo de acompañamiento. Lo mejor es que podremos aprovechar la humedad y sembrar cultivos que antes requerían mucha agua de riego. Este proyecto representa una gran ayuda y una bendición para todas las familias de nuestra comunidad», expresó Belkis Fernández Silva, de la comunidad de pueblo indígena Ayajuy.
Estas acciones se desarrollan con el acompañamiento del socio local Fundación Alitasía y la participación activa de los pueblos indígenas, fortaleciendo soluciones basadas en el ambiente, el conocimiento y las condiciones locales. A través de la articulación entre saberes tradicionales y asistencia técnica, se contribuye a mejorar la producción de alimentos, promover el uso sostenible del agua y el suelo, y reforzar la resiliencia de los medios de vida frente a la sequía y la variabilidad climática.
Asimismo, estas acciones contribuyen a uno de los propósitos estratégicos de la FAO, como lo es alcanzar el Hambre Cero, fortaleciendo la producción de alimentos local. Las medias lunas apoyan medios de vida más resilientes y sostenibles en los pueblos indígenas, alineándose con el mandato de la FAO y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
