Música

El venezolano Albert Montiel, proyecta el vallenato hacia nuevas fronteras

La música latina vive un momento de expansión donde las fronteras se hacen cada vez más pequeñas. Los géneros populares viajan, se mezclan, conquistan plataformas digitales y encuentran nuevas audiencias en distintos países. En ese escenario aparece Albert Montiel, cantante colombo-venezolano nacido en Mérida, Venezuela, y criado en San Juan del Cesar, La Guajira, quien ha convertido el vallenato en el lenguaje principal de una carrera artística marcada por la identidad, la constancia y la proyección internacional.

Su historia tiene un valor especial para el público venezolano. Montiel nació en tierra andina, pero su formación musical estuvo profundamente influenciada por el Caribe colombiano, especialmente por La Guajira, una región donde el vallenato forma parte de la vida cotidiana. Esa mezcla de origen venezolano y raíz guajira le ha permitido construir una propuesta artística que conecta dos culturas hermanas a través de la música.

Desde muy joven, Albert Montiel mostró una inclinación natural por el canto. A los 14 años grabó su primera canción, “Mujer Guerrera”, junto a la agrupación Black and White, una experiencia que marcó el inicio de su camino artístico. Aquella primera grabación fue más que un ensayo musical: fue el punto de partida de una vocación que con los años se convertiría en una carrera dentro del vallenato.

Su gran momento de visibilidad llegó en 2013, cuando participó y fue finalista de la segunda temporada del programa “Yo Me Llamo”, interpretando a Silvestre Dangond. Esta experiencia lo llevó al reconocimiento nacional y lo posicionó durante varios años como uno de los dobles más destacados del artista vallenato. Sin embargo, Albert Montiel no se quedó en esa etapa. Con disciplina y visión, comenzó a construir una identidad propia, demostrando que detrás de aquella interpretación existía un cantante con historia, talento y propósito musical.

A lo largo de su carrera, Montiel ha compartido escenario con reconocidos artistas como Silvestre Dangond, Elder Dayán, Jeisson Jiménez, Darío Gómez, Jean Carlos Centeno y Ñejo, entre otros. Su recorrido incluye presentaciones en Colombia y en países como Bolivia, Perú, Ecuador, Brasil, Venezuela y Panamá, consolidando una proyección que lo ubica como un artista en crecimiento dentro del circuito musical latinoamericano.

Uno de los elementos más interesantes de su propuesta es la manera como logra respetar la esencia del vallenato mientras se abre a nuevas influencias. Albert Montiel entiende el género como una tradición viva, capaz de dialogar con sonidos actuales y conectar con nuevas generaciones. En su repertorio también aparecen acercamientos a los corridos mexicanos, adaptados con sensibilidad al lenguaje vallenato, lo que demuestra su versatilidad y su interés por unir culturas desde la música.

Su impacto digital también ha sido clave en esta etapa. La canción “JGL”, realizada junto al maestro Rolando Ochoa, supera los 9.5 millones de reproducciones en plataformas digitales y redes sociales, confirmando la capacidad de Montiel para conectar con públicos que hoy descubren la música a través de YouTube, TikTok, Spotify, Instagram y otras vitrinas digitales.

Actualmente, Albert Montiel vive un momento importante con su álbum “La Tengo Clara”, lanzado bajo su sello independiente y producido nuevamente con la participación especial del maestro Rolando Ochoa. El proyecto está compuesto por 12 canciones en coautoría y desarrollado en tres volúmenes. El primer volumen ya se encuentra disponible en Spotify, YouTube y Apple Music, con temas como “Chikichá”, “Es Por Ti”, “El Que Puede Puede” y “315”.

“La Tengo Clara” resume la etapa actual del artista: madurez, dirección y seguridad musical. Después de años de aprendizaje, escenarios y crecimiento, Albert Montiel se presenta como una voz con identidad definida, capaz de representar una nueva generación del vallenato sin perder el respeto por sus raíces.

Para Venezuela, su historia tiene un significado adicional. Albert Montiel representa a esos talentos nacidos en el país que han sabido construir caminos artísticos más allá de las fronteras, llevando consigo una identidad binacional y una sensibilidad profundamente latinoamericana. Su carrera demuestra que la música puede convertirse en puente, memoria y proyección.

Hoy, Albert Montiel no solo canta vallenato: lo expande. Desde su origen venezolano y su formación guajira, el artista continúa construyendo una carrera que une tradición, modernidad y visión internacional, confirmando que el vallenato sigue siendo uno de los grandes lenguajes emocionales de América Latina.

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