Venezuela valida cinco métodos científicos para controlar el coral invasor Unomia stolonifera
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), a través de su asistencia técnica al proyecto «Fortalecimiento de la gestión para combatir las amenazas de las especies exóticas invasoras acuáticas en Venezuela» —implementado por el Ministerio del Ecosocialismo, con financiamiento del Fondo para el Medio Ambiente Mundial y la participación de los ministerios de Ciencia y Tecnología. Pesca y Acuicultura, Turismo e Inparques—, acompañó la presentación de los primeros resultados científicos de la validación de métodos de control de Unomia stolonifera en los arrecifes de Venezuela.
Durante más de 100 días, el equipo científico venezolano evaluó cinco métodos en la bahía de Conoma, en las adyacencias del Parque Nacional Mochima, estado Anzoátegui. Para cada método se sugirieron elementos de mejora, pero demostraron ser eficaces en condiciones distintas, lo que confirma que no existe una única solución, y que la respuesta debe adaptarse al entorno.
Así, quedaron validados los siguientes métodos:
- Extracción manual controlada con luz láser ultravioleta, de la Fundación Pilares Marinos.
- Extracción manual controlada sin luz láser ultravioleta, de la Fundación Pilares Marinos.
- Cobertura con mantos impermeables, con su variante con compuestos bioactivos naturales del árbol de neem, del Instituto Oceanográfico de Venezuela de la Universidad de Oriente e Instituto de Estudios Avanzados – IDEA.
- Cobertura con mantos impermeables, sin su variante con compuestos bioactivos naturales del árbol de neem, del Instituto Oceanográfico de Venezuela de la Universidad de Oriente e Instituto de Estudios Avanzados – IDEA.
- Succión con ultrasonido, de Unomia Solutions.
Con estos resultados, Venezuela cuenta ahora con un conjunto de herramientas de efectividad comprobada para hacer frente a una de las principales amenazas para sus arrecifes de coral.
La Unomia stolonifera es una especie marina invasora que desplaza a las especies nativas devastando los ecosistemas costeros. Su rápida expansión supone, por un lado, una grave amenaza para la biodiversidad marina y, por otro, un impacto socioeconómico directo en las comunidades pesqueras, al deteriorar su bienestar y reducir sus ingresos.
La bahía de Conoma (Anzoátegui) fue declarada punto cero de la invasión en 2021. La caracterización ambiental realizada allí en 2025 reveló que la especie invasora cubre hasta el 80 % del fondo marino en algunos sectores. Sin embargo, el ecosistema mantiene una biodiversidad notable —con 50 especies de peces, 21 de esponjas, siete de corales pétreos, 25 de bivalvos (como almejas y ostras) y 12 de gastrópodos (caracoles y babosas marinas), entre otros grupos— lo que subraya la importancia de intervenir con precisión para controlar al invasor sin dañar la vida que aún persiste.
Para monitorear ese equilibrio, el equipo científico eligió a las esponjas como indicadores del impacto de los métodos de control. Estos animales son un excelente modelo para descartar efectos no deseados del control de la especie invasora ya que viven fijos al fondo marino, tienen estructuras sensibles a la manipulación y son lo suficientemente abundantes para ser monitoreados.
El proyecto también reveló que la ciencia no basta sola y que las comunidades costeras son aliadas indispensables. En Valle Seco (estado Anzoátegui), más del 80 % de las personas encuestadas reconoce a Unomia stolonifera como una amenaza real para los corales y la pesca; más de la mitad se mostró dispuesta a participar en brigadas ambientales de control. Para la FAO, esta disposición comunitaria es tan valiosa como cualquier herramienta técnica: la conservación de los ecosistemas solo es sostenible cuando las comunidades que dependen de ellos son parte activa de la solución.
Este compromiso comunitario abre, además, una oportunidad para la ciencia ciudadana: pobladores de las costas venezolanas pueden convertirse en observadores y reporteros de primera línea, contribuyendo a la detección temprana de nuevas invasiones y al monitoreo continuo del estado de los arrecifes, y en partícipes activos de las propias acciones de prevención de dispersión y de control de la especie.
Este trabajo se alinea con las prioridades de la FAO en materia de conservación de ecosistemas y fortalecimiento de capacidades y contribuye directamente a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) 14(Vida submarina), ODS 15 (Vida de ecosistemas terrestres) y ODS 17 (Alianzas para lograr los objetivos).
Sergio Zalba, especialista de la Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe, subrayó el carácter pionero del trabajo: «Lo que se está haciendo en este proyecto es destacable: sentar a la comunidad científica en una misma mesa y definir en qué condiciones es más apropiado cada método, usando un protocolo coordinado. Un trabajo de esta naturaleza no tiene precedentes en la región.»
La mesa técnica aprobó, además, un plan de trabajo para 2026 que incluye la validación de otros tres métodos (químicos) propuestos por el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas, la Universidad Marítima del Caribe y voceros de Ciencia y Tecnología del Comité Ecosocialista de la comunidad de Valle Seco, estado Anzoátegui, los cuales serán aplicados en el próximo mes de junio.
La Mesa Técnica Interinstitucional de Control y Erradicación de Unomia stolonifera es un espacio de coordinación técnica y científica que articula a instituciones del Estado, comunidad investigadora y organizaciones aliadas para responder de manera organizada a la invasión de este coral en arrecifes de Venezuela. En la Mesa se comparten y evalúan evidencias, se ponen en común capacidades y se acuerdan decisiones para proteger los ecosistemas marinos, especialmente en zonas donde la especie ha mostrado una expansión significativa.
En la práctica, la Mesa sirve para presentar y validar resultados (por ejemplo, de ensayos de métodos de control), comparar y ajustar protocolos de intervención y bioseguridad, y definir planes de trabajo con metas, cronogramas y áreas prioritarias. También impulsa la consolidación de herramientas técnicas como la lista nacional de especies exóticas invasoras acuáticas y sus fichas de consulta, de modo que la gestión, el monitoreo y la respuesta en campo avancen con criterios comunes y basados en evidencia.
La experiencia acumulada y los resultados de este trabajo articulado han impulsado, además, un paso importante en la construcción de capacidades: la Red Unomia —que reúne a 83 actores institucionales y de la comunidad científica, además de nueve ministerios— se ampliará para abarcar las especies exóticas invasoras que afectan el resto de los ecosistemas del país, convirtiéndose en una red científica de alcance nacional orientada a la detección, investigación y respuesta frente a las invasiones biológicas.
