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«Huellas Music Fest», el festival que une dos orillas a través de la música

En los últimos años, la capital española ha absorbido no solo a miles de venezolanos, sino también sus códigos culturales, sus consumos y, sobre todo, su música. En ese contexto aparece Huellas Music Fest, un festival boutique que, en su primera edición, apuesta por algo más complejo que un concierto: construir un espacio de intercambio real entre dos tradiciones musicales que han dialogado durante décadas sin necesariamente compartir tarima.

La cita será el 16 de mayo de 2026 en el Autocine Madrid, un venue que refuerza el carácter curado del evento: aforo controlado, experiencia cercana y una narrativa clara de disfrute consciente de la música en vivo.

UN CARTEL PARA LA HISTORIA

Desde España, nombres como Seguridad Social, Modestia Aparte y Los Toreros Muertos representan una generación que definió el pop rock en castellano desde los años 80 y 90, con repertorios que aún hoy funcionan como archivo emocional colectivo.

Pero el verdadero peso discursivo del festival está en el bloque venezolano. Desorden Público, pieza clave del ska latinoamericano comparte espacio con ViniloVersus, una de las bandas más consistentes del rock alternativo de las últimas décadas, y con King Changó, cuya propuesta híbrida anticipó muchas de las fusiones que hoy dominan la escena global.

A este núcleo se suma Horacio Blanco con su proyecto solista y una banda del más alto nivel, figura transversal que conecta generaciones desde su trayectoria para presentar sus Otras Distorsiones, además habrá un espacio para conectar con proyectos emergentes como Bucle Lunar, que aportan una lectura contemporánea a un cartel que evita quedarse en la nostalgia. Ese equilibrio es, quizás, el mayor acierto de Huellas Music Fest.

Porque si bien Huellas Music Fest apela a una memoria compartida especialmente para la diáspora venezolana en Madrid, también plantea una actualización: entender que esa identidad cultural no está congelada, sino en movimiento.

En términos de industria, el festival se inserta en una tendencia cada vez más visible: la consolidación de circuitos culturales latinoamericanos en Europa, donde la música funciona como uno de los principales vehículos de conexión comunitaria. En ciudades como Madrid, estos eventos dejan de ser anecdóticos para convertirse en nodos de articulación cultural que reconocen que nuestra historia sigue sonando, incluso estando lejos de casa. 

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