Sociales

Pequeños Guardaparques: sembrando vocación conservacionista en Venezuela

La celebración del Día Nacional del Guardaparques, el 13 de febrero, rinde homenaje a la labor de más de 6 000 de mujeres, hombres, niños y niñas que protegen los ecosistemas del país. Estos guardianes ambientales del Instituto Nacional de Parques (Inparques), adscrito al Ministerio del Poder Popular para Ecosocialismo, son fundamentales para la gestión y conservación de las 44 áreas de parques nacionales y de los 37 monumentos naturales que custodian la rica biodiversidad de Venezuela.

La ocasión es propicia para celebrar también a las nuevas generaciones que se están formando para continuar esta noble labor. El Programa Pequeños Guardaparques representa la semilla de esta vocación conservacionista, cultivando desde la infancia el amor y el respeto por la naturaleza.

El proyecto «Fortalecimiento de la gestión para combatir las amenazas de las especies exóticas invasoras acuáticas en Venezuela«, ejecutado por el Ministerio del Poder Popular para el Ecosocialismo con financiamiento del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, por sus siglas en inglés) y la asistencia técnica de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), reconoce y promueve el extraordinario potencial transformador del programa como modelo de educación ambiental que siembra valores de conservación desde la temprana edad.

Pequeños Guardaparques: agentes de cambio desde la infancia

Stephanie Lizarazo, responsable de Educación del Cuerpo Civil de Guardaparques del Parque Nacional Laguna de Tacarigua -estado Miranda-, guía con entusiasmo a un grupo de niños y niñas por las riberas de la laguna, observan aves mientras les explica los secretos de este ecosistema costero. Hoy es guardaparques profesional, pero hace algunos años ella era una de esas niñas curiosas que aprendían a amar la naturaleza de la mano de Yajaira Vargas, la primera mujer guardaparques de Venezuela.

Yajaira Vargas fue pionera en muchos sentidos, fundadora visionaria del Programa Pequeños Guardaparques. Durante décadas, dedicó su vida a sembrar en los niños y las niñas de las comunidades costeras el amor y la protección de la vida en todas sus formas.

«La señora Yajaira me enseñó que ser guardaparques no es solo un trabajo; es una forma de vida. Ahora, cuando trabajo con los niños y niñas del programa, siento que honro su memoria y continúo su misión», comparte Stephanie Lizarazo.

Esta continuidad intergeneracional es precisamente el objetivo central del Programa Pequeños Guardaparques: crear un círculo virtuoso de formación en el que quienes fueron educados en la conservación retornan para educar a otros, garantizando así la sostenibilidad de las acciones de protección ambiental en el territorio.

Muchas historias, como las de Stephanie, reflejan el poder transformador del Programa Pequeños Guardaparques, una iniciativa que en la actualidad cambia la vida de más de 3 000 niños y niñas en todo el país, convirtiendo la educación ambiental temprana en una vocación de conservación para toda la vida.

Brigadas con identidad nacional

El programa Guardaparquitos, como se llamó originalmente, nació en el Parque Nacional Laguna de Tacarigua, un humedal de importancia internacional que celebra su 52º aniversario el 13 de febrero. El parque, resguardado por cinco estaciones de vigilancia del Cuerpo Civil de Guardaparques, protege 39 100 hectáreas de ecosistemas marino-costeros a lo largo de 30 kilómetros, con una profundidad promedio de 1,2 metros, es hogar de 247 especies de aves y de fauna emblemática como el caimán de la costa, el venado matacán y las tortugas marinas.

Aquí, el programa Pequeños Guardaparques organiza a sus 41 participantes en tres brigadas cuyos nombres rinden homenaje a especies venezolanas en peligro de extinción, creando un vínculo directo entre la identidad de los participantes y la biodiversidad que aprenden a proteger.

«La brigada Arrau agrupa a los más pequeños, de 5 a 8 años, llamada así porque son como tortuguillos que requieren atención», comenta Marlex Bracho, guardaparques del lugar, quien también inició en el programa Pequeños Guardaparques. «La brigada Venado reúne a niños y niñas de 9 a 11 años, caracterizados por su inquietud y curiosidad natural. La brigada Cóndor está conformada por los más grandes, jóvenes de 12 a 14 años, que son más tranquilos y observadores», explica la funcionaria con más de 6 años de desempeño profesional.

La Laguna de Tacarigua alberga especies pesqueras como lisa, robalo, lenguado, roncador y el más emblemático: el lebranche, vital para la subsistencia y la economía de las comunidades locales. «Cuando cuidamos los manglares y la calidad del agua de la laguna, también estamos protegiendo el futuro de estas comunidades pesqueras», explica Marlex, destacando la importancia de enseñar a los niños y niñas sobre la pesca responsable y la conservación de los ecosistemas.

Los pequeños guardaparques son testigos vivos del impacto del programa en sus vidas: «Lo que más me gusta del programa son las actividades de cuidado de los nidos; he participado en tres, tanto de tortugas marinas como de caimán de la costa», comparte con emoción Kyna Quiaro, miembro de la brigada Venado. «La tortuga pone sus huevos en la arena y se va; entonces debemos cuidar muy bien el nido hasta que nazcan los tortuguillos. La mamá caimán, en cambio, cuida su nido todo el tiempo: lo construye con plantas y tierra, donde pone entre 30 y 60 huevos y los protege durante casi tres meses. Eso me enseñó que la naturaleza tiene diferentes formas de cuidar a sus crías», reflexiona la pequeña guardaparques.

Jeisson Díaz, otro joven integrante de la brigada Venado, a sus 11 años, demuestra el mismo entusiasmo: «He aprendido sobre los diferentes tipos de manglares que protegen la laguna. El mangle rojo es donde crecen los peces, los cangrejos y los camarones. También son muy importantes para proteger las costas contra las inundaciones. El mangle blanco es más recto y largo; provee la madera necesaria para construir las palancas con las que los pescadores impulsan los botes en la laguna. Cuando sea grande, quiero ser guardaparques para enseñar a los demás a cuidar estos ecosistemas», concluye con determinación.

Impulso al programa

Esta iniciativa se enmarca en la Gran Misión Madre Tierra Venezuela, que impulsa la protección de los ecosistemas venezolanos y la formación de ciudadanos comprometidos con la sostenibilidad ambiental. Alineada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), especialmente con los ODS 14 y 15 sobre la vida de los ecosistemas terrestres y acuáticos, y con el ODS 4 sobre la educación de calidad.

El control efectivo de las especies exóticas invasoras depende del compromiso activo de toda la comunidad, desde los más pequeños hasta los adultos. Por eso, desde el proyecto se impulsa la creación de brigadas de Pequeños Guardaparques en las áreas marino-costeras donde se implementa el proyecto: Parque Nacional Mochima, en los estados Anzoátegui y Sucre; Parque Nacional Henri Pittier, en el estado Aragua; Parque Nacional San Esteban, en el estado Carabobo; Parque Nacional Morrocoy y Refugio de Fauna Silvestre Cuare, en el estado Falcón.

Este esfuerzo responde a las prioridades estratégicas de la FAO en Venezuela: fortalecer la gestión sostenible de los recursos naturales, promover la participación comunitaria en la conservación y desarrollar capacidades locales para enfrentar los desafíos ambientales. «La conservación comienza en el corazón de cada niño que decide amar y defender su tierra», concluye Stephanie Lizarazo, cuya historia demuestra que la semilla ambientalista plantada en la infancia puede transformarse en una vida dedicada a proteger el planeta.

El programa Pequeños Guardaparques forma a niños y niñas conscientes del valor de su entorno, mientras cultiva vocaciones profesionales que fortalecerán el sistema de áreas protegidas de Venezuela en las próximas décadas, multiplicando agentes de cambio comprometidos con la sostenibilidad ambiental y los medios de vida.

Las comunidades de las áreas marino-costeras interesadas en conformar brigadas de Pequeños Guardaparques pueden acercarse a las oficinas del Cuerpo Civil de Guardaparques en los parques nacionales Mochima, Henri Pittier, San Esteban, Morrocoy y el Refugio de Fauna Silvestre Cuare, donde el proyecto contra las especies exóticas e invasoras impulsa la creación de estas iniciativas de educación ambiental que transforman vidas y protegen ecosistemas.

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